Vivimos en un mundo caracterizado por una gran riqueza, pero con los mayores niveles de desigualdad registrados desde la década de 1920. Millones de personas viven en la pobreza extrema, el hambre y la desesperanza. Más de 1.200 millones de personas, uno de cada seis seres humanos pasa hambre todos los días, no puede permitirse ni el mínimo básico de calorías diarias para asegurarse una vida humana saludable, productiva y dignificada. La libertad de la miseria y la libertad del miedo prometidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos están lejos de ser realidad.

El trabajo de exigibilidad internacional de CESR busca reforzar el reconocimiento, la aplicación y el disfrute de los derechos económicos y sociales en todo el mundo. Nos centramos en abordar los constantes desafíos que afronta hoy el movimiento de derechos humanos para conseguir exigibilidad en materia de derechos económicos y sociales. Aunque se ha avanzado enormemente hacia la justiciabilidad de los derechos económicos y sociales y se han instituido nuevos mecanismos de exigibilidad, tanto a nivel nacional como internacional, la aplicación de estos derechos sigue siendo débil e ineficaz. Los Estados siguen implementando políticas económicas y sociales sin haber tomado nota de sus obligaciones respecto a los DES.  

El trabajo de CESR persigue contribuir al uso y al fortalecimiento de los mecanismos internacionales de exigibilidad en materia de derechos humanos, incluyendo el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PF-PIDESC). Desde CESR también combatimos los obstáculos que impiden que decisiones y normas legales progresistas sean aplicadas en la práctica y se traduzcan en cambios políticos. Parte de nuestro trabajo se dirige a reforzar la capacidad de los y las activistas de derechos humanos y por la justicia social para que los Gobiernos y otros actores internacionales puedan ser responsabilizados de violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales en escenarios concretos.