Una reciente y creciente convergencia entre el mundo de los derechos humanos y el del desarrollo internacional podría significar avances en ambos campos. Este cambio, ocurrido en las últimas décadas entre las escuelas de pensamiento del desarrollo internacional, ha pasado de la visión exclusiva del crecimiento económico como indicador de progreso hasta un enfoque centrado en el bienestar humano y las "libertades" como medida del nivel de desarrollo de un país.

Sin embargo aún queda mucho por hacer para alcanzar un alineamiento significativo entre la agenda de desarrollo global y los compromisos previos de los Estados con los derechos humanos.  Lamentablemente, la incorporación de los derechos humanos al desarrollo ha estado limitada durante largo tiempo a conversaciones abstractas en vez de materializarse en estrategias de implementación en los procesos de desarrollo. A su vez, el movimiento de derechos humanos ha luchado para traducir los principios y estándares generales a recetas políticas orientadas y viables, cuyo resultado ha sido la pérdida de algunas oportunidades.

Ha resultado perjudicial a la hora de lograr la exigibilidad en el sentido más amplio, lo que no solo incluye, sino que va más allá –desde una perspectiva de derechos humanos– de los conceptos del desarrollo de "buena gobernanza". La falta de integración de los principios y estándares de derechos humanos también ha ido en detrimento de, por ejemplo, el compromiso y la exigibilidad en relación a los Objetivos de Milenio, que no es probable que se cumplan en plazo. Además, la estructura de los ODM no se ocupa los principios de no discriminación y de participación, ni los factores estructurales que perpetúan la pobreza y la privación. Esta situación ha conducido a un avance desigual, a una financiación tibia de los programas para las estrategias nacionales y la falta de asunción de los objetivos.

El trabajo de CESR capitaliza las convergencias y hace de puente entre las diferencias disciplinarias de la agenda del desarrollo y la agenda de los derechos humanos. Aspiramos a que los procesos de desarrollo rindan cuentas en mayor medida en materia de violaciones de derechos económicos y sociales. A medida que el mundo se enfrenta a nuevos retos, agravados por las crisis existentes –como el cambio climático, la rápida urbanización, la inseguridad alimentaria, las necesidades de protección social, las fuerzas de la globalización y la inestabilidad económica– y por las crecientes desigualdades entre países y dentro de los países, es aún más importante que el desarrollo adopte un enfoque basado en los derechos humanos para lograr un progreso sostenible y equitativo y para que el mundo avance hacia una nueva era de justicia social.

Objetivos de desarrollo del Milenio
La adopción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) supuso un hito para la comunidad internacional. Sin embargo, los esfuerzos para lograr su cumplimiento con respecto a la pobreza, la educación, la igualdad de género, la mortalidad materna e infantil, el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades, la sostenibilidad del medio ambiente y la promoción de una alianza mundial para el desarrollo están siendo insuficientes.